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PAISAJE I

Proyecto de arquitectura del paisaje en el patio de una vivienda en Torrijos (Toledo).

Tipo_ Arquitectura del paisaje

Localización_ Torrijos

Tamaño_ 64 m²

Partimos de un lienzo en blanco. Un patio trasero pétreo, luminoso, duro, un tanto cegador. No existen más condicionantes físicos que el tacto de la arquitectura a la que se adscribe y una geometría sencilla. Quien va a habitar este espacio busca un vínculo entre el interior y este exterior.

CORRELACIONES DEL PAISAJE

La propuesta nace con vocación de hacer partícipe al interior de lo que aquí ocurre. Pero no al revés. Cuando sales no quieres pensar en la vida intramuros. No obstante, la propuesta plantea esta correlación y el paisaje se aprovecha de ella.

La vegetación no es una mera decoración. No es un relleno. La naturaleza, cuando es proyectada por el ser humano, bebe intencionalidad. En busca de manipular esas relaciones entre interior y exterior, el proyecto se vale de esta premisa. Las intrusiones vegetales hacen de barreras, de biombos y de marcos. Nos invitan a recorrer el espacio de una determinada manera, buscando cierto aire pintoresco. Asimismo, oculta aquellos espacios que no queremos que sean vistos desde el interior. Lo que podemos ver desde la sala de estar está condicionado por el marco del umbral entre interior y exterior y el marco vegetal.

El otro guiño a la naturaleza -el agua- hace de bisagra acústica entre el interior y el espacio oculto tras la vegetación. Las dos zonas se relacionan a través de su sonido.

LO ORGÁNICO vs LO GEOMÉTRICO

Otro de los pilares del proyecto es la coherencia de los dos mundos que habitan el patio. La propuesta orgánica de los elementos naturales entra en conflicto con la propuesta geométrica de los elementos artificiales. La primera es intrusiva, se abre camino, emergente, buscando su sitio. La otra es impuesta, responde a unas necesidades que busca satisfacer.

El suelo es el elemento transitorio entre lo geométrico (por su dureza y su marcada arista superior) y lo orgánico (por su geometría blanda), por lo tanto favorece el diálogo entre estas dos realidades. Las cose y permite la convivencia entre ellas.

La propuesta vegetal, finalmente, pondrá en valor el elemento temporal. Valiéndose de la estacionalidad de las distintas plantas, el paisaje se transformará en el tiempo, cediendo el protagonismo a unas plantas u otras y buscando una belleza cambiante.